sábado, 5 de abril de 2014

Así, de acuerdo con Villalpando (1992), se definen seis épocas y nueve corrientes filosóficas, que se detallan a continuación para  explicar en un sentido lineal, vertical e histórico, la reflexión esencial de la educación:
Encontramos que en el Tradicionalismo el hombre es un ser sin conciencia del futuro, lo que importa es reconocer la experiencia y la educación se encarga de conservar el pasado por el contrario en el clasicismo la propuesta educativa llevó a proyectar al hombre al futuro para superar el arraigo al pasado,  se le educó para encarar el futuro a través perfeccionar el alma, el cuerpo, ambos. Se buscó la educación integral que fuera  impartida por  el Estado. Otro cambio llegó con el cristianismo durante la edad media, la nueva fe y el nuevo estilo de vida, postularon el valor y el fin del hombre educándolo mediante el culto a Dios, para conocer la verdad que lo ilumina y salva.

 En el Humanismo hay una nueva imagen del mundo y una verdad contraria a la existente, que deja atrás a la religión y a la inmortalidad como eje,  sitúa al hombre, su vida propia, es un renacimiento que implicó educación amplia, variada, cabal, libre de prejuicios, para obtener una vida plena, digna y edificante. La educación con Juan Amós Comenio, tuvo como objeto la generalidad y la generalización, una formación realista que cultivara los sentidos y luego la voluntad, y se defiende la naturalidad en la enseñanza.
Una nueva etapa del pensamiento identifica al romanticismo, el hombre está libre de influencia religiosa, se manifiesta el culto a la razón, tras varias doctrinas pedagógicas enunciadas  que generan desorden intelectual,  se da finalmente importancia a preparar al hombre mediante un adecuado desarrollo para la vida útil
Surge en seguida el Neohumanismo corriente ideológica intensa y fecunda, racional, que con el método crítico explica la actividad espiritual del hombre para llegar a comprender todas las formas de la cultura. La meta es la elevación del hombre por su propio esfuerzo, articular el arte con la vida moral, cultivar individualmente una forma eficaz de vida que sea útil a la sociedad, con conciencia nacional, con distintas modalidades educativas para alcanzar las más elevadas metas humanas y morales mediante una educación  popular, generalizada, gratuita.
Al final de esta revisión histórica se  llega a la época contemporánea que ha implicado replantearse a partir de variadas doctrinas el problema del hombre, de su ser y su destino ante tantos acontecimientos que han conmovido la realidad.
El Evolucionismo postula la ciencia y la formación científica, el cristianismo aboga por la vida interior, espiritual que sustente al individuo para luego articularlo con la sociedad. El marxismo tiene como base de las actividades humanas el fenómeno económico. La filosofía educativa se basa en la vida social, la disciplina y la educación técnica. La finalidad: crear bienes económicos. En el pragmatismo se enfatiza la conservación de la vida y la participación en la vida social inmediata y actual, el objetivo es promover la participación de todos, eliminando las diferencias para llegar a la igualdad de derechos y que el hombre se convierta en un elemento activo en la sociedad.
En la filosofía social, el hombre sin la convivencia sería solo abstracción. La reflexión filosófica de Natorp (1854-1924) plantea el problema de los fines educativos. La meta educativa de la sociedad y de la humanidad es el progreso de la voluntad, que conlleva a una moral libre. Por su parte en la filosofía cultural de los valores cada persona jerarquiza los bienes que orientan su vida. El fin planteado es la culturización del educando especialmente a través de su relación con el educador. La filosofía de la vida del espíritu a través del método de la comprensión de la esencias, de las ideas,  fundamenta el historicismo. La educación se concibe como una etapa o serie de momentos en la historia del individuo. La integración de cultura y espíritu en la persona es el fin de la educación.

El Existencialismo por el contrario tiene como objeto de reflexión  a la existencia individual, concreta y actual del hombre, para llegar al encuentro de sí mismo y a la elección de su destino. La educación que se requiere debe construirse de acuerdo a los reclamos de la existencia del hombre y finalmente en la filosofía analítica se retoma a la realidad objetiva como único interés de la filosofía. Se vale del análisis del lenguaje  para expresar el verdadero conocimiento de los hechos y las relaciones entre tales hechos. Esta filosofía es entendida como acción, supera las confusiones lingüísticas en que se originan los problemas y conflictos filosóficos. Se concibe al educando como posible redescubridor de los conocimientos y el educador es visto como quien disciplina la mente del alumno suministrando la técnica necesaria para que ocurra la verificación de los juicios.