Así, de acuerdo
con Villalpando (1992), se definen seis épocas y nueve corrientes filosóficas,
que se detallan a continuación para explicar
en un sentido lineal, vertical e histórico, la reflexión esencial de la
educación:
Encontramos que
en el Tradicionalismo el hombre es un ser sin conciencia del futuro, lo que
importa es reconocer la experiencia y la educación se encarga de conservar el
pasado por el contrario en el clasicismo la propuesta educativa llevó a
proyectar al hombre al futuro para superar el arraigo al pasado, se le educó para encarar el futuro a través
perfeccionar el alma, el cuerpo, ambos. Se buscó la educación integral que
fuera impartida por el Estado. Otro cambio llegó con el
cristianismo durante la edad media, la nueva fe y el nuevo estilo de vida,
postularon el valor y el fin del hombre educándolo mediante el culto a Dios,
para conocer la verdad que lo ilumina y salva.
En el Humanismo hay una nueva imagen del mundo
y una verdad contraria a la existente, que deja atrás a la religión y a la
inmortalidad como eje, sitúa al hombre,
su vida propia, es un renacimiento que implicó educación amplia, variada,
cabal, libre de prejuicios, para obtener una vida plena, digna y edificante. La
educación con Juan Amós Comenio, tuvo como objeto la generalidad y la generalización,
una formación realista que cultivara los sentidos y luego la voluntad, y se
defiende la naturalidad en la enseñanza.
Una nueva etapa
del pensamiento identifica al romanticismo, el hombre está libre de influencia
religiosa, se manifiesta el culto a la razón, tras varias doctrinas pedagógicas
enunciadas que generan desorden
intelectual, se da finalmente
importancia a preparar al hombre mediante un adecuado desarrollo para la vida
útil
Surge en
seguida el Neohumanismo corriente ideológica intensa y fecunda, racional, que con
el método crítico explica la actividad espiritual del hombre para llegar a
comprender todas las formas de la cultura. La meta es la elevación del hombre
por su propio esfuerzo, articular el arte con la vida moral, cultivar
individualmente una forma eficaz de vida que sea útil a la sociedad, con
conciencia nacional, con distintas modalidades educativas para alcanzar las más
elevadas metas humanas y morales mediante una educación popular, generalizada, gratuita.
Al final de
esta revisión histórica se llega a la
época contemporánea que ha implicado replantearse a partir de variadas
doctrinas el problema del hombre, de su ser y su destino ante tantos
acontecimientos que han conmovido la realidad.
El Evolucionismo
postula la ciencia y la formación científica, el cristianismo aboga por la vida
interior, espiritual que sustente al individuo para luego articularlo con la
sociedad. El marxismo tiene como base de las actividades humanas el fenómeno
económico. La filosofía educativa se basa en la vida social, la disciplina y la
educación técnica. La finalidad: crear bienes económicos. En el pragmatismo se
enfatiza la conservación de la vida y la participación en la vida social
inmediata y actual, el objetivo es promover la participación de todos,
eliminando las diferencias para llegar a la igualdad de derechos y que el
hombre se convierta en un elemento activo en la sociedad.
En la filosofía
social, el hombre sin la convivencia sería solo abstracción. La reflexión
filosófica de Natorp (1854-1924) plantea el problema de los fines educativos.
La meta educativa de la sociedad y de la humanidad es el progreso de la
voluntad, que conlleva a una moral libre. Por su parte en la filosofía cultural
de los valores cada persona jerarquiza los bienes que orientan su vida. El fin
planteado es la culturización del educando especialmente a través de su
relación con el educador. La filosofía de la vida del espíritu a través del
método de la comprensión de la esencias, de las ideas, fundamenta el historicismo. La educación se
concibe como una etapa o serie de momentos en la historia del individuo. La
integración de cultura y espíritu en la persona es el fin de la educación.
El Existencialismo
por el contrario tiene como objeto de reflexión
a la existencia individual, concreta y actual del hombre, para llegar al
encuentro de sí mismo y a la elección de su destino. La educación que se
requiere debe construirse de acuerdo a los reclamos de la existencia del hombre
y finalmente en la filosofía analítica se retoma a la realidad objetiva como
único interés de la filosofía. Se vale del análisis del lenguaje para expresar el verdadero conocimiento de
los hechos y las relaciones entre tales hechos. Esta filosofía es entendida
como acción, supera las confusiones lingüísticas en que se originan los
problemas y conflictos filosóficos. Se concibe al educando como posible
redescubridor de los conocimientos y el educador es visto como quien disciplina
la mente del alumno suministrando la técnica necesaria para que ocurra la
verificación de los juicios.

